El anillo perdido

 Ni siquiera

la templada brisa

se dio cuenta

de lo plateado que estaban

aquellos alegres cisnes,

que se bañaban

en tus ojos!

¡ni siquiera!

 

***

 

Ni siquiera

la angélica tarde

oyó  aquellas carcajadas

chapadas de oro y miel,

que corrían las aceras

de una solemne locura..

¡ni siquiera!

 

***

 

Ni siquiera

me fijé

que tenías dos gigantes alas

de marfil blando,

hasta que,

rodeado,

tragado..

y llevado,

vi lo pequeño que se veía

la ciudad abajo!

 

***

 

ni las frías mentiras

de una lujosa magia,

ni siquiera las calientes conjuras

de un ángel a punto de caer,

llenarían las palabras

de color y pólvora

como las llenas tú!

¡ni siquiera!

 

***

 

 Ni siquiera

el redondo, vacío y perdido anillo

conoce mi perdición,

ni el camino de vuelta

a tu índice

¡ni siquiera!

 

***

 

¿Cuántas patas necesita

la ancha y brillante mesa de la vida?

¡cuántas hojas blancas

habría que llenar

para posarme como un punto elegante

sobre tus bellas (i)es!

 

***

 

¿Cuántas palomas

suelta tu sonrisa?

¿y cuantos soles

caben en la palma

de tu fuerte mano?

 

***

 

ni siquiera fueron cuatro estaciones

aquellas horas de aire y fuego..

¡ni siquiera!

 

***

 

dame otra vez

tu mano de cristales tibios

y dibújame

nuevos (nortes)..

píntales dos ojos

a mis ciegos peces,

y cuarenta carros inmensos

a mi única rueda!

 

***

 

 

 

Madrid

2004

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