Un arco iris gris

 Ocultad a vuestros hijos.

el buldózer de la muerte asoma,

allanando los puentes con la carne fresca

y llenando los tinteros con la sangre.

 

*     *     *

 

Achicad a vuestros hijos

escondedlos en los frascos.

enterradlos en los jardines, en las plazas ..

mil años después,

un torrente les arrastrará

con los residuos, hacia la luz ..

 

*     *     *

 

Metamorfoseadlos en palomas blancas ,

tal vez se conviertan ,

muertos ya los brujos ,

en hombres sin nombre.

 

*     *     *

 

Secad a vuestros niños,

rellenadlos de sal,

evitando su putrefacción,

y tendedlos

en las cuerdas de los patios.

 

     *     *     *   

 

Dobladlos en los cuadernos

cual mariposas,

y metedlos, dos noches,

debajo de las almohadas ..

se diluirán en vuestros sueños

y ondearan como banderas.

 

     *     *     *       

Colocadlos

como piedras talladas de un collar,

que las madres llevan,

y tras las fronteras,

d  i  s  p  e  r  s  a  d  l  o  s ..

para que se mezclen

con los cantos y las conchas.

    

*     *     *

 

Llevadlos a otra tierra

para que balbuceen

con las letras de los forasteros ..

crezcan y se marchiten

solos,

sin compañeros.

 

     *     *     *

 

Llevadlos a otro cielo

más despejado,

donde no habiten los cazas

ni los fantasmas.

ni sean perturbadas sus lluvias,

por el vomito de las incursiones.

 

      *     *     *

 

Hela aquí acercándose,

hambrienta cual el fuego,

 que le habéis preparado

a su señoría Muerte ?

instalad a vuestros hijos

espantapájaros en los campos,

que se callen para salvarse

si el trigo es saqueado.

 

     *     *     * 

 

Devolved a vuestros hijos

a lo incognoscible,

las manillas de los relojes

a sus escondites,

las cunas y los juguetes

a los vendedores

recuperad la noche de la fecundación ..

y dormid temprano,

solos.

 

 

 

Madrid

1999

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