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Un arco iris gris |
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Ocultad a vuestros hijos. el buldózer de la muerte asoma, allanando los puentes con la carne fresca y llenando los tinteros con la sangre.
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Achicad a vuestros hijos escondedlos en los frascos. enterradlos en los jardines, en las plazas .. mil años después, un torrente les arrastrará con los residuos, hacia la luz ..
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Metamorfoseadlos en palomas blancas , tal vez se conviertan , muertos ya los brujos , en hombres sin nombre.
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Secad a vuestros niños, rellenadlos de sal, evitando su putrefacción, y tendedlos en las cuerdas de los patios.
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Dobladlos en los cuadernos cual mariposas, y metedlos, dos noches, debajo de las almohadas .. se diluirán en vuestros sueños y ondearan como banderas.
* * * Colocadlos como piedras talladas de un collar, que las madres llevan, y tras las fronteras, d i s p e r s a d l o s .. para que se mezclen con los cantos y las conchas.
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Llevadlos a otra tierra para que balbuceen con las letras de los forasteros .. crezcan y se marchiten solos, sin compañeros.
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Llevadlos a otro cielo más despejado, donde no habiten los cazas ni los fantasmas. ni sean perturbadas sus lluvias, por el vomito de las incursiones.
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Hela aquí acercándose, hambrienta cual el fuego, que le habéis preparado a su señoría Muerte ? instalad a vuestros hijos espantapájaros en los campos, que se callen para salvarse si el trigo es saqueado.
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Devolved a vuestros hijos a lo incognoscible, las manillas de los relojes a sus escondites, las cunas y los juguetes a los vendedores recuperad la noche de la fecundación .. y dormid temprano, solos.
Madrid 1999 |
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